El Poder de la Crítica

Hoy les quiero compartir un hermoso cuento español para hablar sobre un tema que vivimos cotidianamente sin siquiera darnos cuenta:

Eran un anciano y un niño que viajaban con un burro de pueblo en pueblo.

Llegaron a una aldea caminando junto al asno y al pasar por ella, un grupo de mozalbetes se rió de ellos, gritando:

–¡Mirad que par de tontos! Tienen un burro y, en lugar de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos, el viejo podría subirse al burro.

Entonces el anciano se subió al burro y prosiguieron la marcha. Llegaron a otro pueblo y al pasar por el mismo, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al viejo sobre el burro y al niño caminando al lado. Dijeron:

–¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y pobre niño caminando.

Al salir del pueblo, el anciano y el niño intercambiaron sus puestos.

Siguieron haciendo camino hasta llegar a otra aldea. Cuando las gentes los vieron, exclamaron escandalizados:

–¡Esto es verdaderamente intolerable! ¿Habéis visto algo semejante?

El muchacho montado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado.

—¡Qué vergüenza!

Puestas así las cosas, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel jumento llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre sus lomos. Cruzaron junto a un grupo de campesinos y éstos comenzaron a vociferar:

–¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tenéis corazón? ¡Vais a reventar al pobre animal!

El anciano y el niño optaron por cargar al burro sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. La gente se apiñó alrededor de ellos. Entre las carcajadas, los pueblerinos se mofaban gritando:

–Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas.

¡Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos!

De repente, el burro se revolvió, se precipitó en un barranco y murió.

Muchas veces, sino todas las veces, hacemos cosas esperando la aprobación de los demás y es justamente eso lo que nos trae dolor y sufrimiento.

Es recomendable estar abierto a escuchar todo lo que venga, tanto los halagos como las críticas. Estas últimas, puede que no sean del todo simpáticas, lo sé, pero si pueden resultar muy enriquecedoras.

Lo importante aquí es comprender que cuando tenemos un proyecto, ya sea nuevo o algo que venimos haciendo hace ya un buen tiempo, tendremos personas que estén en sintonía con nosotros y personas que difieran de nuestros conceptos, siendo todo esto perfecto.

Las opiniones van y vienen para hacernos abrir la mente y también para reforzar lo que somos y lo que queremos. Es justamente desde ahí que debo recibir a mis detractores y a mis seguidores, dándoles a las dos gracias por estar presentes. A mis seguidores por su apoyo y motivación y a los detractores, por aportar otros puntos de vista que pueden enriquecer o no a mi proyecto.

Cada ser humano tiene un propio mundo, sus propias creencias y por ende sus propias opiniones. Debemos soñar nuestros proyectos alimentándonos de los aplausos y reinventándonos con la fuerza de la crítica. Cuando dejamos que las críticas nos pongan o quiten alas a nuestros proyectos, estamos permitiendo que los otros sueñen nuestros sueños.

Que este pensamiento los acompañe cada día en todo lo que hacen.

Un Abrazo grande.

Aielet

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Aielet Zik: delavidaysusespejos@gmail.com/ aieletzo@yahoo.com

 

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