Discutes para ganar o para llegar a un acuerdo?

La convivencia en pareja implica ponerse de acuerdo en muchos temas, venimos de diferentes crianzas, costumbres, contextos culturales, que van a determinar la forma en que interpretamos la vida y es justamente por eso que puede llegar a ser tan difícil coincidir.

Cuantas veces discutimos por temas tan triviales como dónde ir a comer, qué película ir a ver, quién hace qué en la casa, etc., hasta a qué colegio mandamos a los hijos, dónde pasamos las fiestas de fin de año, o discutimos porque no nos sentimos escuchados, por no confiar en el otro, en cómo invierte el dinero mi pareja y muchos otros temas que son espinosos.

Es muy frecuente descubrir que cuando se producen estas acaloradas discusiones se pierde el foco del tema a resolver y se convierte en una disputa de egos para hacerle saber al otro quién tiene la razón. Cada miembro de la pareja se cree el portador privilegiado de una verdad única, al cual el otro no tiene acceso ni la entiende.

En consulta, trabajo con parejas con esta problemática continuamente y lo que intento mostrarles es que en lugar de engancharse en una guerra donde al final tiene que haber un ganador y por lo tanto un derrotado, es entender que el propósito de estar en pareja debe centrarse en aceptar que somos seres diferentes y que mi “verdad” es tan válida como la de mi pareja así ésta me parezca totalmente irracional.

Después de un tiempo de trabajar con ésta problemática, se comienzan a ver resultados muy alentadores donde los pacientes logran discutir sin reproducir esa necesidad de vencer al otro para tener razón, sino enfocados en el genuino deseo de encontrar un acuerdo que incluya los puntos de vista de ambos.

Esto, por supuesto es un entrenamiento y no se logra en un abrir y cerrar de ojos. Es un proceso para el cuál las parejas deben trabajar su predisposición a ser receptivos y estar abiertos a escuchar y comprender la mirada del otro. No siempre ocurre que ambos estén con esa disposición, pero la buena noticia aquí es que con que solo uno de los miembros quiera hacer un cambio, ese cambio va a repercutir invariablemente en la dinámica de comunicación de la pareja.

Hay un dicho que dice: “Para pelear se necesitan dos”. Estas dispuesta/o a quitarte los guantes?

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Si te gustó o tienes alguna pregunta, déjame saberlo al mail: Aieletzo@yahoo.com

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