Dios no necesita que le demos gracias

En los últimos años hemos venido oyendo y leyendo a un sin número de personas hablando sobre el poder del agradecimiento y digamos que siempre intuía el sentido pero nunca me puse realmente a pensar lo que había detrás de ese poder.

Creo en un Dios como una esencia de amor, que no juzga y que tiene una energía de dar inagotable, por eso el pensar que tenemos que agradecer a él por todo, siempre terminaba haciendo ruido a mis creencias.

Sin embargo por motivo de la celebración del día de acción de gracias de éste año, me tome el tiempo de pensar porque para mi, a pesar de creer en un Dios que no necesita que le demos ningún tipo de agradecimiento, yo seguía resonando con la importancia de dar gracias. Así que decidí sentarme a reflexionar sobre el tema y es lo que quiero compartirles hoy en éste escrito.

Y para poder entenderlo me remití a pensar en lo que pasa cuando agradecemos, lo que pasa en nuestro cuerpo, en nuestra mente y nuestro entorno. Les propongo que paremos un momento y nos pongamos a pensar en lo que sucede cuando agradecemos:

1-) Cuando nos concentramos en agradecer es necesario que nuestros pensamientos paren, sin importar si son beneficiosos o perjudiciales, todos los pensamientos paran y esto hace que tomemos el poder de la loca de la casa y la dirijamos a poner su atención en lo positivo de nuestra vida, en las cosas que si tenemos.

2-) Gracias a que dirigimos los pensamientos, ellos crean un efecto en nuestro cerebro y por lo tanto generan la producción de neurotransmisores como las endorfinas que permiten que haya más oxigeno en los tejidos, lo que crea un bienestar generalizado.

3-) En la vida se van presentando situaciones que nosotros juzgamos como positivas o negativas según nuestras creencias y nuestros miedos. Cuando nuestro estado es reactivo, ponemos nuestra atención en los acontecimientos que nos generan molestia y entonces les damos poder y al darles poder crecen y entonces es lo único que podemos ver. Cuando ponemos nuestra atención en dar gracias, automáticamente se genera una conexión con nosotros mismos, con la perfección de la vida y nuestros procesos, nos abrimos a comprender la vida son otros ojos, entendiendo que todo tiene un sentido y por ende es perfecto.

4-) Y para cerrar con broche de oro, cuando soy agradecido y puedo ver las bendiciones en mi vida, veo la vida y las personas de otra forma, lo que hace que mis relaciones cambien. Si vivo desde el agradecimiento soy más amable, más cálido, más tolerante y todo ello solo puede terminar en construir relaciones más solidas, más estables y por lo tanto más sanas.

Así que definitivamente aunque Dios no necesite que le agradezcamos, mi conclusión es que yo seguiré agradeciendo por todo en mi vida gracias a los maravillosos resultados que me genera, y tú?

 

 

 

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